martes, 29 de julio de 2008

EL VALLE DE MENA

UNA VISITA INTRASCENDENTE A VILLASANA
Es indudable que los meneses quieren ser vizcaínos

Vamos a Villasana

A las ocho en punto de la mañana de un día claro y alegre de este mes de Agosto arrancó en la estación de La Concordia , en Bilbao, el tren en que nos habíamos metido con el deliberado propósito de ir a pasar la jornada al lado de viejos y cariñosos amigos del valle de Mena.
Y dos horas escasas más tarde , minutos antes de las diez, nos apeamos en la estación de
Mercadillo, la más próxima a Villasana de Mena, capital del valle.
Lo primero que echamos de ver, y fue cosa , por cierto , que no nos agradó mucho, fue la ausencia en la estación de un vehículo de cualquier clase que nos transportase al pueblo. En tiempos no muy remotos había destinado a este menester dos carruajes que se hacían desaforada competencia . Pereció uno de ellos, según nos dijeron, y el otro no encontrando atractivo el hacer un servicio tan poco productivo sin tener mientras lo hacía, alguien con quien luchar , abandonó también el campo, sin dársele una higa de la comodidad de los viajeros. Falta de estímulos, indudablemente.
Apechugamos, pues, con los dos kilómetros de carretera , con grave detrimento de nuestros zapatos, no acostumbrados a los cantos rodados sin revestimiento asfáltico ninguno, y poco antes de las once , bajo un sol de justicia aterrizamos en la plaza paseo del Ayuntamiento, tomando asiento al lado de la magnifica fuente con el que dotó al pueblo, liberandole para siempre del suplicio de la escasez de aguas , el benemérito menés, Don José de la Helguera, no hace mucho tiempo fallecido.
Tras un breve descanso, sombrero en mano, a la sombra de copudos arboles, dimos principio a las visitas que formaban parte de nuestro preconcebido plan de campaña, enfrentándonos, en primer lugar con el secretario del Ayuntamiento, Don Antonio Porro, persona de extraordinarias dotes de afabilidad, brazo derecho del Alcalde, Don Dionisio
Rueda, reputado medico de Lezana, ausente en aquellos momentos por imperativos de la profesión.

Trabas legales

No hemos de decir aquí, de modo manifiesto y explícito, cual era el propósito que nos animaba en nuestra visita a Mena , pero el lector lo colegirá fácilmente a la vista del texto que el señor Porro nos puso delante en un librote que nos mostró, y que contiene entre otras cosas un tanto indigestas para los amantes de la sana y amena literatura, ese fárrago de títulos, capítulos y artículos que se llama Ley Provincial, declarada de " curso forzoso" por un "ukase" fechado en Madrid el 29 de Agosto de 1882.
El texto de referencia era el del articulo tercero, que dice sin quitar punto ni coma:

"No se hará alteración alguna en los limites y capitalidad de ninguna provincia, sino por medio de una ley.
Sin embargo, el Gobierno podrá cambiar, oyendo el Consejo de Estado en pleno, la dependencia de un término municipal de una provincia a otra, siempre que concurra la conformidad de los Ayuntamientos y Diputaciones interesadas."

He aquí el " busilis": La conformidad de los Ayuntamientos y sobre todo de las Diputaciones. Y por lo difícil de encontrar tal conformidad, no habrá otro remedio que tener conformidad.
! Paradójica conclusión !
Una vez cerrado y mantenido a distancia el enfadoso librote, iniciamos con el señor Porro una sustanciosa conversación acerca de la afinidad de costumbres entre meneses y vizcaínos, y comentamos con algún apasionamiento, por el que pedimos perdón, el hecho cierto de que cualquier menés que necesita algo que no haya en Mena, lo pide a Bilbao y no a Burgos en noventa y nueve casos de cada cien.
La razón es obvia: Mena está a cuarenta y cinco kilómetros de Bilbao y a ciento nueve de Burgos. Para comunicar con la capital de Vizcaya dispone de dos trenes diarios y de un buen servicio de autobuses en tanto que para ir a Burgos, hay que hacer una verdadera peregrinación de pueblo en pueblo y de partido en partido y constituye un verdadero "record" como no se tenga automóvil propio, el poder desayunar en Mena y cenar en el viejo solar del Cid Campeador.
Y es así como cuando ocurre algún accidente desgraciado, se mete a la víctima en el tren de La Robla, ó en el auto de linea y en menos de dos horas se llega al Hospital de Basurto, o a la clínica en que previamente se haya pensado para el caso.
En Mena se lee la prensa bilbaína y no la burgalesa , y no es que hagamos alusión a la calidad , sino a la prontitud con que puede recibirse una y otra. El comercio se surte en general del de Bilbao y hasta los viajes de novios se hacen a la villa de Don Diego y no a la ciudad de Don Rodrigo.
Pero, pesar de esto, tan sabido, el articulo tercero de la Ley Provincial constituye una barrera imposible de franquear y las autoridades locales, aún cuando sintieron en el fondo el deseo de trocarse en vizcaínas, ni lo intentaron siquiera, y menos ahora, porque no habiendo Diputados exclusivamente por el Valle, sino por la provincia.. ! Quien habría de apoyar por que se hiciera ante el Parlamento de Madrid !

En la escondida senda.

Encaminamos luego nuestros pasos a la casa rectoral de Villasana, donde sabíamos que habíamos de encontrar a uno de esos claros varones a quienes aludió directamente fray Luis en sus estrofas de la vida descansada de " los pocos sabios que en el mundo han sido".
Nos referimos al virtuoso sacerdote don Angel Nuño Garcia, cura parroco desde hace muchos años de Villasana de Mena , autor de un excelente libro titulado " El Valle de Mena y sus pueblos", del que dijimos cuando se editó, va ya para un lustro:

" El libro revela un conocimiento profundo de la Historia, la Geografía y la Geología del Valle. así como una paciencia benedictina en su autor para ir recopilando y dando un adecuado lugar en la descripción a una infinidad de datos , hechos y nombres, cuya lectura produce indefinible encanto en el animo del lector, y más si por acaso es natural o conocedor de aquel hermoso rincón de la provincia castellana"

Encontramos en la casa del sabio sacerdote la más cordial de las acogidas y la conversación derivó por su cauce natural hacia el propósito que albergábamos.
Fué lo primero que comentamos el hecho de que de los sesenta y un pueblos del Valle, llevan nombres vascongados o derivados del vascuence los veintidos siguientes:
Angulo, Anzó, Arceo, Artieta, Azaga, Barrasa, Burceña, Caniego, Ciella, Cibieza, Cirión, Cobides, Gijano, Haedillo, Hornes, Irus, Leciñana, Lezana, Ordajón, Ovilla, Ungo y Viérgol.

Hablamos después de la concordancia con Vizcaya en la vieja industria de las ferrerias, cuando había en Mena nueve de éstas, en las que se fabricaba hierro en bruto, mediante la " mena" que los meneses se proporcionaban de Vizcaya.
Recordamos a continuación el interes que puso la Diputación Vizcaína en trasladar en 1921 a su Museo de antiguedades la piedra itineraria romana que estuvo durante muchos siglos en el Berrón , señalando la milla número veinte de la antiquisima calzada que pasaba por aquel lugar desde la costa al interior de la peninsula, o sea desde Flaviobriga, hoy Castro Urdiales, hasta Juliobriga, ciudad de la que hoy ya no existen ni vestigios, y que estaba situada cerca de donde hoy está Melgar de Fernamental.
Seguimos dando vueltas al tema de la conversación y recordamos que en la vieja historia de Mena se consigna que allá en la Edad Media el valle y sus pueblos pertenecieron a las Encartaciones de Vizcaya y que en uno de dichos pueblos había en el siglo VIII, un hospital de viandantes , para que descansaran en él los peregrinos vascones que iban a Compostela, a visitar el sepulcro del Apostol.

En epoca no muy lejana, hace ahora poco más de un siglo, los meneses que entonces pertenecian a Santander, quisieron agregarse a Vizcaya, y así lo acordó el Parlamento en 1822, pero luego volvió el valle a pertenecer a Santander, hasta que en 1833 fué agregado a la provincia de Burgos, donde continúa , constituyendo su Ayuntamiento, por su extensión, el tercero en importancia en la dilatada provincia burgalesa. Una razón más para que Burgos se resista a desprenderse de tal florón.
Y entre tanto tenemos la paradoja de que , en lo judicial, el Valle de Mena pertenece desde hace muchos años al partido de Valmaseda, en la provincia de Vizcaya. Es decir , que si uno comete delito en Mena , ha de ir a purgarlo con su cuerpo en Valmaseda, y con su bolsillo, si llega el caso , a Burgos.
Mucho más y muy ameno todo, hablamos con el ilustrado sacerdote y al cabo hicimos un esfuerzo para evadirnos de la persuasiva palabra, que nos movía a permanecer en reposo mientras fluia suave y llegaba a nosotros como un raudal de fácil armonía y tras un apretón de manos, descendimos la empinada escalera y nos encontramos en la plaza de la Iglesia.

Al Casino y a la Estación.


Despues de un frugal yantar en compañía de preciados amigos, nos dirigimos al Casino de la Unión Menesa, hermoso edificio de estilo vasco- como las Escuelas, como el Palacio Gomez Mena , de Cadagua, como tantas otras edificaciones del Valle- y allí nos acogieron con la cordialidad con que acogen siempre al forastero y mucho más si procede de Vasconia.
Y muy amablemente , nos fué mostrado todo el edificio, con su esplendido "
Hall" transformable en teatro, su soberbio campo de tenis y su parque extenso en el que se dan durante el verano, muy brillantes fiestas, a los que acuden en sus rápidos automóviles , muchas y muy distinguidas familias de Bilbao y muy pocas de Burgos.
Y como no tardó en llegar la hora, emprendimos de nuevo la caminata por la carretera , y a las cinco y media tomamos asiento en el tren que baja de
Leon, para llegar a Bilbao a la hora suave del anochecer.

Roger de Juval
El Noticiero Bilbaíno.
30 de Agosto de 1931
















domingo, 20 de julio de 2008

El teniente Collar
El capitán Barberán


EPOPEYAS

INFAUSTA COINCIDENCIA

Una vez más el nombre de España suena en el orbe con todo el clamor de epopeya. Una vez más aparece en las hojas volanderas que ven la luz en todos los países un elogio desinteresado y cálido hacia la nación progenitora de las otras veinte que hablan y piensan lo mismo que nosotros.
Y mientras fuera de aquí se siguió con entusiasmo y con férvido deseo de un éxito total la hazaña emprendida por dos españoles que han logrado escalar las altas cimas del heroismo, la generalidad de los ciudadanos de éste país seguíamos con loco afán las carreras y carrerillas de los politicos que iban de zoco en colodro, buscando el modo de asegurar el quehacer del Parlamento actual.
Dos hombres valerosos y decididos supieron sustraerse al ambiente caliginiso de la politica imperante , y sin reparar en que, acaso, mientras ellos perseguían su destino , pudieran trocarse los de España, se lanzaron a la proeza de subrayar por los aires la ruta marina de Colón, de aquél otro caballero a quién llamaron visionario los que no veían.
Más afortunados que nosotros, nuestros hermanos los cubanos, con tener mucho en qué pensar, no tuvieron en estos días la coincidencia desgraciada de una crisis ministerial a la que se concediera una importancia vital que quedó en nada, para impedirles pensar en el gesto audaz y arriesgadísimo de los dos valerosos aviadores que iban a pasar de un solo salto , desde los risueños campos andaluces hasta la feracísima campiña de la gran Antilla.
Quisiéramos haber visto, como vimos otras veces, en pasados tiempos, el apoteósico recibimiento que el buen pueblo de Cuba, así en Camaguey- Puerto Principe, en epoca de España- como en La Habana, habrá dispensado al capitán Barberán y al teniente Collar, caballeros del aire que en el "Cuatro Vientos" se lanzaron a esta nueva conquista espiritual de Cuba.
Y es seguro que hubiéramos rememorado otra fecha gloriosa que, es como si dijeramos, la conmemoración de unas bodas de plata en el correr del tiempo. " Como vimos otras cosas en pasados tiempos", decimos unas lineas más arriba, y con ello nos referíamos , porque era y es nuestro deseo referirnos, a aquel esplendoroso espectáculo, fijo para siempre en el recuerdo de quien pudimos presenciarlo, de la entrada en el puerto de La Habana de la corbeta "Nautilus", primer buque de guerra español que visitaba la ex-colonia desde su liberación.
Fué en la mañana, radiante como ninguna, y lo son todas en aquel maravilloso país, del veinticuatro de Junio de mil novecientos ocho.
¿Un relato? !Quién pudiera hacerlo! Ocho días hacía que la ciudad estaba esperanzada con el pensamiento de que iba a llegar el primer abrazo oficial de la Madre España a su Hija emancipada.. Noches enteras aguantaba la muchedumbre en aquella esplanada de la Punta, aguardando la llegada del airoso velero. Sirvieron de entretenimiento errores pintorescos como el transmitido telegráficamente por un farmacéutico de Mariel, al pasar ante aquella costa el pailebot noruego " Otis", confundiéndole con la "Nautilus", lo que demuestra que no hay mucha afinidad entre la farmacopea y el arte naval- no se alude a nadie más que al caso histórico que relatamos- pues no es lógico que quien sepa algo de Marina confunda un pailebot, de mástiles secos sin cruzamen, con una corbeta que cruza los tres palos y arbola gavias, velachos, masteleros y sobres con toda la gallardía de las viejas estampas de los tiempos heroicos de la mar.
Y llegó un amanecer en que fué verdaderamente la " Nautilus" el buque señalado por el Semaforo del Morro.
Y salió a primera hora un remolcador solitario para juntarse con ella en alta mar y rogar al comandante que demorara un poco la marcha , a fín de que la entrada se hiciera a hora conveniente en que luciera en todo su esplendor el recibimiento proyectado.
Luego, cuando fue entrada la mañana, empezó a animarse la bahía, y comenzaron a llenarse de gente todas las orillas, desde la Machina, por los muelles de San Francisco y Carpinetti y de Caballería , y la esplanada de la Comandancia de Marina , y la Maestranza y la Cortina de Valdés hasta la Punta y el Malecón, por un lado , y Casablanca y los muelles carbón y el embarcadero de la Cabaña y el del Morro, por el otro. Y empezaron a salir por la bocana llenas de publico, todas las embarcaciones , grandes y pequeñas, de vapor y de remo- aún no había apenas gasolinos- en demanda del airoso barco español, y al alcanzarle, resonaron en los aires miles de voces, músicas a docenas, cohetes a millares, sonidos de silbatos de vapor y de sirena, y de muchos otros aparatos de hacer ruido, para demostrar el entusiasmo de que aquella multitud de tripulantes ocasionales estaba poseida.
Y así, rodeada de cientos y cientos de embarcaciones , entre ellas barcos como " El Habana" en que íbamos nosotros , de cerca de dos mil toneladas de arqueo, entró en el puerto de la capital de Cuba la corbeta " Nautilus", primer emisario de amor que enviaba la Madre Patria a la Hija emancipada.
Algo así habrá sucedido , seguramente , a los dos caballeros españoles que fueron a confirmar aquél amor expresado por medio de un barco que ahora, precisamente , acaba de ser condenado al desguace, hace vienticinco años.
Algo, como entonces , habrán sentido que les llenará de placer, los españoles residentes en aquel país más bello que ninguno, y estamos seguros de que aquellos compatriotas nuestros , sin dejar de pensar, como es altamente razonable, en el destino politico de España, habrán aguardado con más ansia que las noticias de la crisis, la llegada, feliz y emocionante , de los heroicos aviadores.

Roger de Juval El Noticiero Bilbaino. 14 de Junio de 1933